
Hay algo de cómo están organizados, de eso me gustaría hablar. Que es una muy buena organización, y muy fuerte. Por lo menos ahora, que los conozco.
Pájaro: Esta banda, siempre se caracterizó por la organización. Cualquier grupo de Rosario va a decirte, que el camino que nosotros hicimos, fue un camino siempre muy firme. Cualquier cosita, por pequeña que sea, siempre se le dio importancia. Tuvimos suerte, en una época en que mi hermano laburaba en una imprenta, que podíamos diseñar, porque Willy (hermano de Pablo) es el diseñador; desde el principio hubo un equipo. Siempre estuvo, siempre está.
Por ejemplo, hacíamos afiches a cuatro colores, en una época que era muy difícil. Tuvimos la suerte de poder hacerlo, pero también había que moverlo, salir, pegar los afiches.
Nosotros hacemos la torta y la salimos a vender. La banda siempre fue así. Código de barra, pegamos y armamos los estuches acá, arriba de esta mesa. En la sala de ensayo actual, que antes era la casa de Cristian. De hecho, debe haber alguna etiqueta ahí, dando vueltas. Cuando nos hacían un pedido, veníamos con la cola, consultábamos: hay que hacer 40 discos para tales lugares… ¿quién puede? Y a laburar entre todos. La suma de voluntades, creo que ése es nuestro secreto.
Javier: Quizá para el Pájaro que lo vivió como un proceso paulatino, por ahí es distinto; pero yo que entré a la banda con una historia muy fuerte conformada, me sorprendió de repente, el tema de los asistentes, el iluminador, el sonido, al nivel de una banda re-pro.
Pájaro: Pero eran amigos, totalmente desinteresados… y desde antes de que entrara yo, también, esto era así. Desde el 95, al 98, cada amigo estaba, o en la boletería, o en donde sea, ya tenía un puesto, que iba cambiando, pero había que hacerlo. Era esa visión de “hay que hacerlo así”; no había plata, entonces con lo que había, nos arreglábamos. Vamos a tocar a un bar (en los comienzos) y alquilábamos una luz que te guiñaba, y le buscábamos que rindiera lo mejor, o en esa época se usaba mucho las banderas, poníamos telas.
Javier: pero yo me refiero a que era una organización desorganizada, no estaba pensado ni diagramado: eran amigos, que hacían lo que se necesitaba por motus propio, sin conveniencia.
Pájaro: Buena voluntad de la gente. Por ejemplo, venía un amigo, Claudio, que falleció en el accidente con Largo, y que hasta el último día hizo la escenografía. Él no había estudiado escenografía, se dedicaba a otra cosa, pero le gustaba la banda, y flasheaba algo, y venía y te pintaba una bandera; entonces caía a la sala, y decía: hice esto. Antes del accidente, el padre nos contó que estaba haciendo una esfera; andá a saber qué onda… nunca la vimos, pero estaba laburando sin parar, por pura buena predisposición. (Hace silencio. Saca la última mandarina, pero no con ánimos de comerla; simplemente, hace que gire en su mano mientras el sonido ambiente del barrio puebla el silencio y la mirada que nos une.)
Y el 2004 fue todo de Código. Ese año fue terrible, el 2004. Tocamos muchísmo para salir del knock out.
Este adelanto del número 4 se podrá conseguir en los recitales de la trastienda del 26 y 27 de diciembre. Que además incluye una parte de la entrevista a Ale Müller (Huevo de Valientes), y del capítulo IV de la novela el Antiprincipito.










