Pablo Pino, cantante de la banda Cielo Razzo, escoba en mano, mientras barre concentrado, mira hacia enfrente las sombras que proyecta la noche. Junta un pilón de hojas secas, y confiesa: me gusta barrer de noche.
¿Te gusta barrer de noche, por?
Porque ya no hay nadie... es la hora en que barren las brujas. A veces, como la luz de la calle anda más o menos, flasheo que entre los árboles de enfrente, aparecen un par y me miran. Pablo sigue barriendo; su mujer se asoma por la ventana, y le dice si puede ir a contarle un cuento a su hija, que ya está en la cama. Ahí voy, responde, termino acá con las hojas secas y voy.
También las podés levantar y echar en los canteros… (Las hojas son una montaña. Es una vereda ancha, con dos canterotes cuadrados; adentro hay esas flores que sólo se abren de noche) ahí se pudre y se hace buena tierra.
¿Sí...? Bueno, dale.
Sí, posta, lo que hacemos es sacarle las bolsas de basura y eso. ¿Tenés una palita? Juntando, seguimos charlando, pero no para reproducir en una nota. Nos despedimos al rato, va a contarle un cuento a su hija, explicándome que su hora favorita para componer, también es la hora de las brujas... que a veces lo ayudan. Las entrevistas, prefiere hacerlas de mañana, a cara de perro.
Acepto el desafío.
2. La Previa
9:30 de la mañana. Bar Bestiario, sobre una avenida que da a la cancha de Central. Desayunamos. Me madruga:
Tire, maestro.
¿Tu primera canción?
La primera, (la hicimos en vivo los primeros años) se llamaba: La moneda. No era la de Páez, era otra. Después supe que la de él se llamaba así.
¿Cómo decía?
Era una canción muy adolescente, no por lo que decía, sino por cómo lo decía, hablaba de todo. ¿Cómo era? Hablaba del caos mundial. Un poco de los males del ser humano, de las guerras, de la intoxicación, de la capa de ozono. La letra no la tengo presente.
¿Esa fue tu primera canción dentro de Cielo Razzo, o ya estaba de antes…?
Apenas entro en Cielo Razzo, estoy seguro de que esa fue la primera canción que aporté; estaba dentro del repertorio de las siete canciones que tocábamos con la banda en vivo, se sumó a las cinco, que ya el Nano y Cristian tenían compuestas; yo sumo ésta, y otra que se llamaba Pesada. Que hablaba de una chica que era muy pesada, pero era una chica imaginaria, algo que me hubiera gustado que pase, que no pasaba nunca.
¿Qué decía la canción?
Era rocanrol. Canción muy joven. Yo tenía 19 años. Más allá de la edad, jóven en otro sentido, recién arrancaba a tocar: a los 18 tuve una guitarra. Se supone que empecé de grande. Se dice que todos empiezan a tocar a los 12.
(Continúa en revista Antiprincipito Nº3, muy pronto en los kioscos de las lineas de subtes y trenes)








