La historia de las cosas

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martes 27 de octubre de 2009

La Manzana Cromática Protoplasmática


Conversación con el Botis, cantante de La Manzana sobre la historia de la banda

Estamos comiendo pizza napolitana en una plaza sobre el pasto, en Haedo. Es un viernes feriado, 1º de mayo. Arranca el Botis ni bien el play del grabador:


La Manzana empezó como un concepto, en un cuaderno cuando estaba viajando. Nació desde una necesidad de escribir... escribir canciones, cuentos, cortos... y, así como a veces vienen las palabras y las historias, La Manzana Cromática apareció y ¡plaf!, fue todo un algo intenso... apareció como concepto de un espacio artístico, que en realidad no estaba pensado que sea exclusivamente musical; aunque la veta musical era la más fuerte. Después de eso, las músicas que siempre estuvieron dando vueltas, se manifestaron, en algún punto. Y la ley de afinidad se hizo presente también, o sea, gente que por ahí era sensible, tenía afinidad a esa música, con ese arte, se acercó... y fue un momento de mucho descubrimiento de amigos, una etapa donde conocí muchísima gente.

El ritmo de la entrevista, lo marca la napolitana. Lo escrito la borra, pero en el audio, se descubre la pizza, asomar cuando se pronuncian algunas palabras. Esto marca los silencios y momentos para pensar, lo que va surgiendo, las preguntas y las respuestas, en los mordiscones o mientras masticamos, atentos a nuestra conversación, pero también a lo que pasa en el paisaje de la plaza y su circulación. Con el Botis no queda otra que crear nuestro propio ritmo. Compartido.

También, para mí fue un descubrimiento espiritual, relacionado con esa etapa de la vida, con los diez y pico, dieciocho... hasta veintipico, un descubrimiento del mundo espiritual, donde el arte tiene mucho que ver.
Y después simplemente, habiendo recorrido ese camino de juntarse con un montón de compinches y gente, la primera vez que, digamos, aparecieron personajes, fue en respuesta a la necesidad de un amigo: que se había enamorado de una española, y se me ocurrió que podíamos hacer un recital para juntarle guita para el pasaje, para ayudarlo. Y así fue la primera Manzana. Ahí aparecieron personajes míticos como Menócles, el marroquí autoexiliado en lancha; y el líder de las fuerzas protoplasmáticas, Nestúm.

(Continúa en revista Antiprincipito Nº 3, pronto en kisocos de las líneas de subtes y trenes)